¿En qué “estado se encuentra la ciudad de Córdoba?, en estado de prosperidad económica y social, de emergencia social, de pobreza, de esperanza en lo que viene, de espera, de impaciencia, de felicidad, de nostalgia, de frustración, de enfado… Viene a cuento esta reflexión y estas primeras palabras por el debate que hace unos días mantuvieron en el salón de plenos de nuestro Ayuntamiento las 29 personas que elegimos en mayo de 2015 para la presente Corporación Municipal 2015-2019.

No tuve la oportunidad de estar en el debate. He leído crónicas periodísticas con diferentes estilos y contenidos sobre el mismo, incluido el listado de prioridades de la primer edil así como el diagnóstico que algunas fuerzas políticas exponían en dicho especial acto plenario, celebrado en un horario en que difícilmente la gente ocupada podemos acudir a presenciarlo en directo. Para próximas ediciones a ver si se fija un horario distinto, que se adapte un poco más al de la mayoría de la población. Yo recuerdo, cuando era muy pequeño, la etapa en que mi padre que era concejal comunista en mi pueblo, en la primera corporación municipal de la democracia, en que los plenos eran a las nueve de la noche, para que todo el mundo pudiera asistir y no se lo impidiera su jornada laboral, aunque al gobierno local de la derecha no le gustara nada que el salón de plenos se llenara. Íbamos hasta los niños del pueblo.

Pues bien, a lo que íbamos. El “estado” de la ciudad de Córdoba. Pasado el cuatrienio negro del Partido Popular (2011-2015), con 30 despidos a sus espaldas (Imdeco e Imdeec), privatizaciones, cierre de la Escuela Infantil y deterioro de servicios públicos y de la participación, en junio de 2015 se abrió una nueva etapa con un acuerdo de mínimos de dos partidos políticos y un espacio político-ciudadano que irrumpió en dicha convocatoria electoral. Una de las obligaciones municipales era derribar la nefasta obra política del anterior gobierno de la derecha local. Aún estamos esperando decisiones valientes al respecto. Demasiadas cosas siguen igual en el modelo de gobernanza local. Los jardines siguen privatizados, la Escuela Infantil cerrada y personas despedidas siguen si recuperar sus puestos de trabajo.

Pero lo más grave, es que el “estado” de la ciudad, a pesar de las voces optimistas que se alzaron en el salón de plenos, sigue siendo muy preocupante. Más de 40.000 personas siguen sin trabajo en la estadística de los últimos meses, que se repite de manera estructural (magnitud que si la relacionamos con las 120.000 personas activas laboralmente, incluidas los autónomos, podemos concluir una ratio realmente negativa), de las que más de la mitad lleva en esa situación más de un año.

Miles de jóvenes con título superior (universitario o de ciclo formativo) tuvieron que marcharse de nuestra ciudad, sin esperanza. Miles de familias, aunque trabaje algún miembro de ellas, apenas llegan a final de mes, con sueldos poco por encima del salario mínimo. Y muchas pequeñas empresas y profesionales estamos comprobando lo difícil que es desarrollarse como emprendedores en esta ciudad, con una economía muy poco diversificada y poco dinámica. El “estado” de la ciudad de Córdoba no es precisamente bueno. Es más bien dificultoso para mucha gente. No es bueno lanzar las campanas al vuelo desde el edificio de la calle Capitulares.

Y seguimos sin propuestas municipales que señalen un cambio de modelo. De ese listado que expuso la Alcaldesa, ni una sola referencia a un valor escondido de la agenda política de esta ciudad: la protección y puesta en valor de nuestra Sierra, a pesar de que miles de ciudadanos han mostrado en los últimos meses la necesidad de su reconocimiento y protección. Sigue en el cajón, tanto del Ayuntamiento de Córdoba como de la Junta de Andalucía. Es necesario ir a un modelo que conjunte patrimonio cultural y natural, creando un nuevo paradigma.

Y seguimos sin un modelo claro de colaboración institucional-ciudadano pensando en el bien común. Yo veo demasiadas estrategias partidistas y poco espíritu colaborativo. No todas las soluciones han de salir del principal edificio municipal. En cualquier rincón o plaza de Córdoba hay propuestas a valorar. Pido a nuestras autoridades que estén atentas. Escuchen la voz de la gente, sobre todo de la que sufre.

Ángel B. Gómez Puerto. Abogado. Doctorado (DEA) en Derecho Constitucional.

 

 

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