Cada día es más evidente la transcendencia para los juristas en general, y para los profesionales del Derecho en particular, de estar presente activamente en las redes sociales, como un medio determinante de estar permanentemente conectados a otros profesionales de la abogacía, operadores jurídicos en general, así como con organismos e instituciones relacionados con la profesión jurídica que operan diariamente en estas redes sociales.

El Boletín Oficial del Estado, el Consejo General de la Abogacía, el Congreso de los Diputados, del Defensor del Pueblo (estatal y andaluz), o las asociaciones profesionales de Jueces y Fiscales “tuitean” cada día interesantes noticias o informaciones técnico-profesionales a las que los juristas no podemos ser ajenos. Asimismo, cualquiera de nosotros/as puede aportar en las redes sociales una información o consideración jurídica que puede ser compartida o retuiteada por otros compañeros conformando una interesante red de contactos profesionales del máximo interés para el desarrollo de nuestra profesión y de nuestros proyectos profesionales. El Derecho también está en la red, la abogacía y otras profesiones jurídicas han de estar en este espacio 2.0.

La presencia correcta de un/a profesional del Derecho en la redes sociales (Facebook, Twitter, Linkedin, etc), bien presentada nuestra oferta profesional a través de nuestro propio blog o web a ser posible, refuerza nuestra marca personal, nuestra identidad en la red, nos presenta ante el mundo, nos posibilita no sólo contactar de manera permanente y eficaz con compañer@s u operadores jurídicos varios, sino que es una forma de captación de clientes, de desarrollo de nuestros despachos.

Desde hace algún tiempo hemos asistido a una proliferación importante de abogado/as o despachos jurídicos importantes en las redes sociales, como una forma específica de presentarse en la red. El pasado año, en el diario económico Expansión se dedicaba una amplia noticia con el título de “Los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales”. Sus tuits son seguidos por miles de seguidores, profesionales del mundo jurídico o ciudadanos en general, habiendo construido una importante red generadora de información de gran interés social y jurídico.

En la segunda década del siglo XXI, los juristas no podemos estar al margen de este mundo. Para los profesionales del Derecho es clave, casi obligatorio, estar en una o varias redes sociales, no sólo como forma de promocionar nuestra marca personal-profesional, sino como un método de trabajo de contacto con otros juristas que nos pueden aportar información profesional para seguir trabajando en el objetivo de la excelencia profesional para las personas que contratan los servicios de asesoramiento legal o de redacción de informes jurídicos.

En realidad, supone también una democratización de la profesión jurídica, pues, cualquier persona no profesional del Derecho y técnico en otra materia puede en las redes sociales plantear alguna opinión distinta, y que pues supuesto el profesional del Derecho debe dar respuesta en abierto a todos sus seguidores, para que quede constancia de su criterio jurídico sobre cualquier tema sobre el que se plantee un debate público en la red.

En definitiva, la actuación informativa y divulgativa de los profesionales del Derecho en las redes sociales contribuye de alguna manera también al reforzamiento del Estado de Derecho, de los valores democráticos y de una mayor información de la ciudadanía sobre sus propios derechos.

Esta reflexión se basa en otra que publiqué denominada Juristas y Redes Sociales, en el blog de esMkt Creativos.

Ángel B. Gómez Puerto
Abogado. Mediador Familiar, Civil y Mercantil.

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